Sobre nosotros

Desde su fundación en 1937, Bodega Sinarcas ha tejido una historia de excelencia y dedicación en la producción, crianza y comercialización de vinos. Con más de ocho décadas de experiencia, cada botella que lleva nuestro sello es una garantía de calidad y tradición arraigada en nuestro compromiso con el mundo vinícola.

Nuestras viñas, dispersas en las ondulantes tierras de Utiel-Requena, abarcan mil hectáreas, donde reina la noble bobal, complementada por la distinguida tempranillo. Cada racimo es fruto de un meticuloso proceso de cultivo, donde la influencia de la tierra y el clima se evidencia en cada botella.

En nuestra bodega, la tradición, la tecnología y la maestría de nuestros enólogos se entrelazan para dar vida a nuestros vinos. Desde la selección de las uvas hasta su cuidadosa crianza en barricas de roble, cada paso del proceso contribuye a crear un vino excepcional.

Valores y filosofía

Nuestro compromiso con el modelo de economía social se manifiesta en nuestra filosofía de trabajo, donde la transparencia y la participación democrática son pilares fundamentales. Todos nuestros socios tienen voz y voto en las decisiones que afectan a la cooperativa, promoviendo así un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida. Creemos firmemente en la fuerza y ​​la eficacia de la colaboración y la solidaridad como motores de desarrollo y crecimiento sostenible. Confiamos en el poder transformador de la cooperación para construir un futuro más justo y próspero para todos.

En nuestra cooperativa, la economía social y los valores cooperativos son más que principios, son el corazón de nuestra identidad y la fuerza impulsora detrás de todo lo que hacemos. Trabajamos juntos para alcanzar objetivos comunes, creando un impacto positivo en nuestras vidas y en la sociedad en general.

Valores y filosofía

Desde su fundación en 1937, Bodega Sinarcas ha tejido una historia de excelencia y dedicación en la producción, crianza y comercialización de vinos. Con más de ocho décadas de experiencia, cada botella que lleva nuestro sello es una garantía de calidad y tradición arraigada en nuestro compromiso con el mundo vinícola.

Nuestras viñas, dispersas en las ondulantes tierras de Utiel-Requena, abarcan mil hectáreas, donde reina la noble bobal, complementada por la distinguida tempranillo. Cada racimo es fruto de un meticuloso proceso de cultivo, donde la influencia de la tierra y el clima se evidencia en cada botella.

En nuestra bodega, la tradición, la tecnología y la maestría de nuestros enólogos se entrelazan para dar vida a nuestros vinos. Desde la selección de las uvas hasta su cuidadosa crianza en barricas de roble, cada paso del proceso contribuye a crear un vino excepcional.

Historia

Historia

Viñedos

Nuestros viñedos están ubicados a una altitud media de 900 metros, rodeados por majestuosas montañas que enmarcan nuestro entorno. Esta posición privilegiada confiere a nuestros vinos características únicas que los distinguen como auténticos vinos de altura.

En cuanto a los suelos, nuestros viñedos se dividen en dos zonas principales: la zona de rodeno, con suelos de consistencia arenosa, y la zona de tipo calcáreo, donde cultivamos una variedad de uvas que reflejan la diversidad y riqueza de nuestro terroir. El 80 % de nuestra producción es de uva bobal, que se complementa perfectamente con un 15 % de tempranillo. Además, contamos con una selección de variedades minoritarias, tanto blancas como tintas, que incluyen macabeo, chardonnay, garnacha, garnacha tintorera, cabernet sauvignon, merlot y syrah.

Nuestro proceso de elaboración se caracteriza por la utilización mínima de productos, tanto en el proceso fermentativo como en la conservación y el embotellado. Esto garantiza que nuestros vinos mantengan su autenticidad y expresión del terroir.